¿QUE ES EMPRENDIMIENTO?
El emprendimiento es un termino últimamente muy utilizado en todo el mundo. Aunque el emprendimiento siempre ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, pues es inherente a ésta, en las últimas décadas, éste concepto se ha vuelto de suma importancia, ante la necesidad de superar los constantes y crecientes problemas económicos.
La palabra emprendimiento proviene del francés entrepreneur (pionero), y se refiere a la capacidad de una persona para hacer un esfuerzo adicional por alcanzar una meta u objetivo, siendo utilizada también para referirse a la persona que iniciaba una nueva empresa o proyecto, término que después fue aplicado a empresarios que fueron innovadores o agregaban valor a un producto o proceso ya existente.
En conclusión, emprendimiento es aquella actitud y aptitud de la persona que le permite emprender nuevos retos, nuevos proyectos; es lo que le permite avanzar un paso mas, ir mas allá de donde ya ha llegado. Es lo que hace que una persona esté insatisfecha con lo que es y lo que ha logrado, y como consecuencia de ello, quiera alcanzar mayores logros.
HISTORIA, ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL EMPRENDEDOR
Si el concepto de emprendedor te parece del siglo XXI, te equivocas. El ser humano ha buscado el cambio, la innovación y ha explotado sus oportunidades desde el origen de los tiempos. Así lo refleja la infografía que te mostramos; y es que, desde que se inventase la primera rueda al advenimiento de Internet, el hombre de negocios ha ido evolucionando hasta convertirse, finalmente, en lo que hoy conocemos como el emprendedor de ‘social media’. Ya no somos cavernícolas, pero todavía tenemos cosas en común con nuestros antepasados. Véan.
Ni Galileo, ni Gutenberg, ni Edison…el primer emprendedor de la historía fue un cavernícola, según la infografía realizada por la site Grasshopper. Estaremos más o menos de acuerdo, pero lo cierto es que aquel hombre del neolítico tuvo algo más que ingenio. Mientras su compañeros de cueva dedicaban el tiempo a, por ejemplo, pintar animales en la pared y a cazar presas que llevaban de un sitio a otro en una especie de bandejas de piedra, el ingeniero del neolítico vio la necesidad de buscar otro método de transporte más efectivo e inventó la rueda. ¿Tuvo o no visión de futuro?
Y la cosa mejora cuando llegamos al periodo de la Antigüedad Clásica. Primero nos ocupamos de los mercaderes fenicios que, sin duda, fueron pioneros en eso de hacer negocios. Recorrieron el Mediterráneo y comercializaron el tinte de color púrpura imperial, un producto muy codiciado en Grecia. Pero, por si fuera poco, los fenicios fueron la primera civilización en utilizar el alfabeto y, según la infografía, lo hicieron para dejar constancia de sus reuniones periódicas sobre estrategias comerciales. Otra cosa no, pero, ¡vaya si supieron ejercer de agente económico!
Algo más tarde, le tocó el turno a Roma Clásica. Sus calles, repletas de comercios y mercados al aire libre, fueron el espacio elegido por los emprendedores romanos para ofrecer al público sus productos. Supieron, también, aprovechar las campañas militares para vender ropa y comida a los soldados o, dicho de otra forma, fueron capaces de buscar nuevos nichos de mercado. Luego, en el Renacimiento, los emprendedores desempeñaron un sinfín de papeles. Unos se dedicaron al trueque, otros se embarcaron en proyectos de ‘startups’ para explotar un nuevo recurso: la imprenta.
Seguimos con nuestro recorrido histórico por el origen y evolución del emprendedor y, ahora, nos detenemos en la época de la dominación colonial y, concretamente, en los tiempos de Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de América. Sus múltiples patentes, periódicos y talleres de imprenta, le mantuvieron más que ocupado pero, sin embargo, nunca olvidó la más efectiva de las herramientas del emprendedor: la necesidad de establecer una red de trabajo. El concepto nos suena de algo, ¿verdad? ¿Acaso no hemos oído mil veces el término “nertworking”?
Nos quedamos en Estados Unidos y nos transportamos a la época dorada, allá por 1840, cuando los norteamericanos pusieron rumbo al oeste en busca de minas de oro. Mientras la mayoría de los exploradores regreseba a casa con las manos vacías y sin un quilate en el bolsillo, Levi Strauss (sí, el de los pantalones vaqueros) supo hacerse de oro fabricando tejanos y evaluando el potencial de mercado de su producto. Más tarde, entre 1800 y 1900, los emprendedores tecnológicos basaron su negocio en la electricidad y algunos, como es el caso de Thomas Edison, convirtieron su startup en un auténtico imperio.
Y luego, coincidiendo con los movimientos por el sufragio femenino de los años 20′, llegó ella, Coco Chanel, la primera emprendedora de la historia. Entre patrones y costuras, la francesa se convirtió en todo un referente de la moda internacional. Pero para revolución, la de los ‘geeks’. El siguiente paso evolutivo no lo dimos hasta finales de la década de los 80′ o principios de los 90′, cuando un joven Bill Gates brindó a empresas y usuarios la posibilidad de navegar por Internet. Por último, en el 2006, emergieron toda una serie de redes sociales y plataformas digitales que nos conviertieron en emprendedores 3.0 porque, hoy en día, nos nutrimos de la conectividad y expandemos nuestros negocios a través de tuits y “MeGustas”, ¿o no?
El emprendimiento hoy en día, ha ganado una gran importancia por la necesidad de muchas personas de lograr su independencia y estabilidad económica. Los altos niveles de desempleo, y la baja calidad de los empleos existentes, han creado en las personas, la necesidad de generar sus propios recursos, de iniciar sus propios negocios, y pasar de ser empleados a ser empleadores.
Todo esto, sólo es posible, si se tiene un espíritu emprendedor. Se requiere de una gran determinación para renunciar a la “estabilidad” económica que ofrece un empleo y aventurarse como empresario, mas aun sí se tiene en cuenta que el empresario no siempre gana como si lo hace el asalariado, que mensualmente tiene asegurado un ingreso mínimo que le permite sobrevivir.
Los expertos sostienen que los emprendedores deben contar con ciertas capacidades para tener éxito: flexibilidad, dinamismo, creatividad, empuje, etc. Se trata de valores necesarios ya que los emprendimientos se enfrentan a todo tipo de dificultades y quien los impulsa debe estar en condiciones de adaptarse a una realidad cambiante. Cabe mencionar que el trabajo en equipo suele ser el mejor camino a la hora de impulsar un proyecto, ya que potencia las virtudes de cada integrante.
Todo emprendimiento nace de una idea que, por diversas razones, despierta en una o más personas el interés suficiente como para embarcarse en un arduo e incierto viaje que tiene como objetivo hacer realidad dicha idea. En la actualidad, gracias a las posibilidades que brinda la tecnología, no siempre es necesario contar con dinero para emprender un negocio; pero ciertos elementos, tales como la voluntad, la perseverancia y la determinación, siguen siendo indispensables.
Uno de los errores más comunes por parte de los emprendedores primerizos es pretender obtener ganancias durante los primeros dos o tres meses. Dependiendo del rubro, y asumiendo que se realizan todos los esfuerzos necesarios en todos los aspectos posibles, los resultados positivos comienzan a verse pasados los seis meses, aunque muchas veces es necesario un año de actividad ininterrumpida.
Es por esto que un buen emprendimiento solo existe si lo encaran personas decididas a enfrentar la adversidad y a seguir luchando sin excepción, tanto contra los reveses de la economía como la falta de lealtad de la competencia.
CONCEPTO DE CAPACIDAD EMPRENDEDORA
El concepto de Capacidad Emprendedora va más allá de circunscribirla solo a la empresa privada y lucrativa, ya que abarca una concepción más amplia, que va desde proyectos individuales, relacionados incluso con el propio plan de vida, cuando las personas buscan romper con situaciones no deseadas, ya sea, en sus espacios de trabajo o de estudio, o en un sentido más amplio, abarca propuestas que conciernen a la creación de organizaciones, perfeccionamiento o cambio de identidad de una organización ya existente. Es así como los proyectos que se pueden emprender pueden ser individuales o colectivos.
La capacidad emprendedora, generalmente se manifiesta mediante la concepción de un proyecto que contenga elementos innovadores y el grado en que se logra materializarlo, es decir, de transformar, cambiar de forma, de idea a realidades en un plazo y con recursos definidos.
La importancia de la capacidad emprendedora es más evidente en ambientes complejos, dinámicos, en los que tanto individuos como organizaciones requieren imaginar alternativas para enfrentar situaciones respecto a las cuales no hay experiencias previas similares. Los retos son nuevos y las respuestas también requieren ser novedosas.
TIPOS DE EMPRENDEDORES
Hay muchas definiciones de lo que es un emprendedor, nosotros vamos a tomar como referencia la siguiente: Un emprendedor es aquella persona capaz de identificar una oportunidad de negocio y llevarla a cabo de una manera productiva. Invirtiendo su propio dinero, tiempo y conocimientos.
Una vez tenemos clara la definición de emprendedores cabe preguntarse lo siguiente: ¿Cuántos tipos de emprendedores existen? Aunque hay división de opiniones respecto a esta cuestión clásicamente se diferencian ocho tipos de emprendedores.
- Emprendedores visionarios, aquellos emprendedores que se caracterizan por una clara vocación y pasión en todo lo que emprenden, son capaces de realizar varias tareas a la vez y resolverlas de forma eficiente. Sin embargo, corren el peligro de dispersarse y no llegar a concretar.
- Emprendedores por necesidad o sociales, aquellos que identifican necesidades ya existentes y luchan por cubrirlas. Su afán, es transformar el mundo hacia mejor. Se caracterizan por una gran capacidad de trabajo, empatía y solidaridad. No obstante es importante, que este tipo de emprendedores se den cuenta de que su labor tiene que ser igualmente sostenible, para garantizar una continuidad, aunque su fin último, no sea lucrarse.
- Emprendedores persuasivos, se caracterizan por su gran carisma y poder de convicción. Su punto fuerte la capacidad de sumar colaboradores al proyecto. Por otro lado, estos colaboradores o seguidores se sienten más atraídos hacia la figura del líder que hacía la misión del proyecto o empresa.
- Emprendedores inversores, son aquellas personas que disponen de capital y deciden invertirlo en un nuevo proyecto. Entre este tipo de emprendedores, se suele dar una cierta distancia de las gestiones del día a día en la gestión del proyecto. Lo que puede generar un desinterés o abandono a la primera dificultad que se presente.
- Emprendedores especialistas, poseen conocimientos técnicos elevados lo que les lleva a trabajar de forma individual esto les puede suponer una gran desventaja ya que suelen presentar dificultad a la hora de reclutar y trabajar con nuevos miembros en el equipo.
- Rastreadores de oportunidades, como si de un sabueso se tratará este tipo de emprendedores saben identificar las oportunidades que les brindan los mercados y aprovecharlas. Sin embargo, muchas veces requiere motivación para ejecutar las acciones necesarias.
- Emprendedores por azar, aquellas personas que han emprendido un negocio de manera fortuita. En algunas ocasiones, esta forma de entender resulta productiva. Si bien es cierto, pero resulta imprescindible que estas personas posean una gran capacidad de visión. A menudo suelen carecer de compromiso y planificación del proyecto o empresa que han iniciado.
- Emprendedores intuitivos, poseen un gran instinto tanto para la creación como para la implementación y demás procesos necesarios para lograr los objetivos. El punto débil de este tipo de emprendedores es que muestran dificultad a la hora de controlar su pasión por la causa, lo que puede hacerle perder el norte en más de una ocasión.
EMPRENDER PARA SER FELIZ
¿Fundar empresa hoy es más difícil que hace 50 años?
De acuerdo con lo que comenta don Arturo, en su época había competencia, pero el mercado no estaba tan desarrollado. La gente que lo hacía bien tenía muchas más oportunidades de salir adelante. Ahora todos lo hacen bien y el mundo de los negocios no sólo se ha vuelto complicado porque existe más competencia, sino porque en este país hacer empresa es difícil.
¿Qué diferencia a los emprendedores de ahora de los de antes?
Las generaciones pasadas tenían una visión que abarcaba el futuro. Hoy nos hemos vuelto muy cortoplacistas. La gente monta empresas esperando que sean exitosas mañana, quieren los resultados en el corto plazo. Lo que hay que hacer es creer en algo y luchar por eso. Es difícil, pero siempre existe esa posibilidad.
¿Cuál es el error más común al empezar una empresa?
El peor error que puede cometer una persona es hacerlo para tener plata. Una persona debería montar algo porque trabajar en eso lo hace feliz. Si uno está contento con lo que hace, después llega la plata. Hay que montar empresa para desarrollarse y ser feliz. Esa felicidad se transmite a los clientes en el día a día y eso hace crecer a las cosas.
Usted es médico, ¿por qué dejó de ejercer esa disciplina?
Nunca la dejé, en mi forma de ser y de actuar sigo siendo médico. Cuando renuncié a ella fue un momento complicado, porque me preguntaba si había echado a la basura siete años de mi vida, lo que era una gran equivocación. La vida es como una escalera: cada vez que subimos un peldaño no quiere decir que perdamos el anterior, de todo se saca provecho y experiencia.
¿Cómo se inició en Arturo Calle?
Empecé como vendedor de calzado. La experiencia del día a día y, después, el haber estudiado administración, hicieron la diferencia. Tener el cargo porque estudié y porque empecé hace 27 años como vendedor es muy distinto a decir “soy el hijo de don Arturo Calle y tengo el cargo porque lo tengo”.
¿Qué queda de empresa de hace 50 años en la de hoy?
Hay principios que siguen siendo fundamentales: la idea del “cero endeudamiento”, de ofrecer precios justos, de creer que todo el mundo debe tener acceso a las últimas tendencias de la moda independientemente de la situación social en que esté. Todo eso, por supuesto, acompañado por el compromiso de que el cliente encuentre en nosotros la mejor calidad el mejor precio del mercado.
¿Planea hacer ropa para mujer?
Hace mucho tiempo hemos sido conscientes de que tenemos que ampliar nuestro mercado objetivo mediante otros modelos de negocio. Para la línea de mujeres tenemos que darnos un tiempo. Nuestra expectativa es combinar las últimas tendencias de la moda con el precio de Arturo Calle. Eso, en la ropa de mujer, es muy complicado de lograr, pero tenemos que llegar a allí.
¿Los colombianos prefieren marcas nacionales?
Puede que sí, pero lo significativo es la marca que respalda los productos, esa es la garantía de que fueron hechos con estándares laborales, ambientales y de calidad. Lo que debería importar es qué hacen las empresas para desarrollar el país.
¿Los ha afectado el precio del dólar?
Ahora optamos por confeccionar en nuestra fábrica el 99,9 % de nuestros productos. La mano de obra nacional nos ayuda a luchar por mantener los precios. Así, los cambios en el dólar nos golpean a nivel de materias primas, pero no a nivel de productos terminados.
¿Qué ha sido lo más difícil de la internacionalización?
El gran reto es exportar nuestros principios para que las tiendas en el exterior sean exactamente iguales a las de Colombia. Entrar al mercado internacional no es fácil. Hemos venido aprendiendo de la experiencia porque es como abrir un negocio nuevo.
JOVENES EMPRENDEDORES
Veinte colombianos harán parte de 'Jóvenes Líderes de las Américas'
LA INICIATIVA DEL PRESIDENTE OBAMA SERÁ UN ESPACIO PARA AMPLIAR LOS CONOCIMIENTOS EN EMPRENDIMIENTO.
La iniciativa 'Jóvenes Líderes de las Américas' (YLAI 2016), impulsada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, incluyó a 20 jóvenes colombianos que ampliarán sus conocimientos en emprendimiento.El trabajo desarrollado durante este encuentro, que nació en el 2016, se realiza en universidades, incubadoras y organizaciones no gubernamentales de todo el país norteamericano. Además, se llevan a cabo intercambios que contribuyen a la continuidad del aprendizaje.
En el programa, donde se presentaron 6.000 jóvenes latinos, fueron escogidos 250 jóvenes empresarios de América Latina con el fin de profundizar y acelerar sus proyectos pensando en el bienestar de sus respectivas comunidades. De esos 250, hay 20 colombianos.
Para cumplir con el objetivo los participantes viajarán a Estados Unidos y cursarán un programa de cinco semanas que reforzarán sus aptitudes de liderazgo e innovación. Además, el encuentro será una oportunidad para establecer contactos con inversionistas y reconocidos empresarios.
Cada uno de los colombianos seleccionados tiene varios años de experiencia liderando importantes labores sociales, culturales, deportivas y medicinales.
Marcela Falquez, por ejemplo, es la directora de 'ID Social', una empresa que diseña y opera proyectos con impacto sostenible. Fernanda García, por su parte, es la directora de 'SainnWayuu', una compañía que resalta el talento artístico de comunidades nativas.
Otros participantes son Ricardo Jiménez, cofundador de ‘Fútbol Fit Club’, Santiago Martínez, director de ‘Cómo Lo Cambiarías’, Paula Porras, cofundadora de Educaciónenpaz.org, Pedro Mejía, cofundador de 'Alcagüete' y David Medina, creador de la Fundación 'Qubo'.









No hay comentarios.:
Publicar un comentario